
Hamnet: cuando el dolor de Shakespeare se convirtió en arte eterno
Cuando William Shakespeare regresa de un largo viaje de trabajo, apenas cruza la puerta de su hogar siente que algo no está bien, no solo el lo sentía, su esposa lo ve con ojos de dolor, y descubre que su hijo ha muerto a causa de la peste negra, la enfermedad que en ese tiempo azotó a gran parte de la población, el golpe es devastador, y el, ni siquiera pudo decirle con vida cuanto le amaba.

Después de la muerte de Hamnet, algo cambia para siempre. No solo en la vida de William Shakespeare, sino también en sus obras y en la forma en que el público las percibe. Cuando escribe Hamlet, podemos ver no solo el dolor en la narrativa, si no también el dolor de una historia tan real y verdadera como la muerte de su propio hijo Hamnet. La película nos muestra cómo ese sufrimiento se convierte en arte, cómo el duelo toma forma y cómo el dolor más íntimo logra trascender para tocar a generaciones enteras.

Ver Hamnet en el cine es una experiencia que eriza la piel. No solo por lo sensible de su historia, sino porque te hace comprender que Shakespeare no solo estaba contando una tragedia, estaba sanando. La película no se queda únicamente en la aflicción: también retrata la hermandad, el amor infinito de una madre y la fortaleza que nace incluso. en los momentos más oscuros. Hamnet no es solo una historia de pérdida, es aprendizaje, es resiliencia y es la prueba de que incluso las experiencias más frías y dolorosas pueden transformarnos en personas más valientes, como su querido hijo.




