
Jack Black ha confesado uno de esos “hubiera” que duelen incluso años después: rechazó darle voz a Síndrome, el villano de Los Increíbles. En su momento, el actor declinó la oferta porque sentía que el personaje no tenía la profundidad suficiente y que se quedaba corto emocionalmente. Para Black, interpretar a un villano no era el problema… el verdadero conflicto era que lo veía demasiado plano, sin capas que lo hicieran memorable.

De hecho, el actor llegó a proponer cambios creativos durante la reescritura del guion, sugiriendo que el antagonista tuviera más dimensiones y un trasfondo más trabajado. Sin embargo, esas ideas no prosperaron como él esperaba y decidió hacerse a un lado. El giro irónico llegó después, cuando Los Increíbles se convirtió en un fenómeno absoluto, aclamado por la crítica, amado por el público y elevado al estatus de joya intocable dentro del catálogo de Pixar y Disney.

Lo más curioso es que el tiempo terminó dándole la razón… a medias. Síndrome no era solo un villano más: detrás de la capa y los gadgets se escondía Buddy Pine, un fan rechazado por Mr. Increíble cuando intentó ser su ayudante bajo el nombre de “Incrediboy”. Ese desprecio marcó su origen y alimentó un rencor que lo transformó en uno de los antagonistas más recordados de la animación. Hoy, Jack Black admite su arrepentimiento al ver el impacto cultural de la película, demostrando que, a veces, incluso las decisiones más razonadas pueden convertirse en grandes oportunidades perdidas.





